Tomado de: Jean-Marie Straub y Danièle Huillet. Escritos
En el cine, si uno se contenta con oponerse al sistema, corre el riesgo de acabar probablemente consolidándolo (en Alemania, por ejemplo, la Bertelsmann-Konzern, dueña de Constantin Film que —con los americanos— monopoliza prácticamente la distribución de las películas consideradas comerciales, ya está soñando con un sistema, que fuera por supuesto estrictamente paralelo, para las películas juzgadas y reconocidas como under-ground).
Imágenes tomadas de: Machorka-Muff (Jean-Marie Straub & Danièle Huillet, 1963) / Nuestra voz de tierra, memoria y futuro (Marta Rodríguez y Jorge Silva, 1985)
Habría que suprimir el sistema (como la policía, las prisiones y los ejércitos): esos parásitos y chulos (periodistas, chauvets[1]), productores, distribuidores, dramaturgos, funcionarios, actores de doblaje, representantes, viajeros, exportadores-importadores, Beta, Baldi[2], ladrones de arte y de ensayo, que desprecian al público y al cinematógrafo. «Dos siglos de depredaciones y de bandidaje», dice Mirabeau, «han cavado el agujero en el que el reino está a punto de hundirse»); y suprimir el Estado (el actual Estado italiano, por ejemplo, mantiene una industria cinematográfica que le reporta divisas y envenena, un poco por todo el mundo, a pueblos enteros).
Mientras tanto, antes que luchar contra Cannes o Venecia, Nueva York o Londres (¿por qué no Oberhausen?, ¿y no sería mejor multiplicar los festivales por los barrios periféricos y los pueblos?), rechacemos los contratos que nos privan de los derechos sobre nuestras películas, impidamos el doblaje de nuestras películas en el mundo entero —incluso para la televisión—, exijamos mejores proyecciones y mejores copias (sobre todo en Italia, donde el sonido es casi siempre inaudible y donde los laboratorios son incluso menos cuidadosos que en Alemania o Brasil), y luchemos contra nuestros propios clichés estéticos y morales.
[1] De Louis Chauvet, crítico de cine en Le Figaro. [N. del E.]
[2] Gian Vittorio Baldi, uno de los productores ejecutivos de Crónica de Anna Magdalena Bach. [N. del E.]






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