Sobre Buenos días Wiraqocha, de Mauricio Godoy y la comunidad del Churo
Por Irene Velasco*
Este texto se produjo en el Laboratorio de Escritura sobre Cine Documental, coordinado por Valentina Giraldo Sánchez y Pedro Adrián Zuluaga, en el marco de la 28 MIDBO, y que tuvo como eje central el concepto de reconstrucción. Buenos días Wiraqocha hace parte de la sección Espejos: gestos de reparación.
En los andes peruanos, el cineasta limeño Mauricio Godoy retorna a los habitantes de la comunidad del Churo las imágenes que un cineasta europeo filmó de ellos cincuenta años antes, en el contexto de los movimientos sociales por la reforma agraria de fines de la década de los sesenta.
Intermedio entre el pasado, el presente y el futuro, este acto de restitución revive un espíritu urgente: el de la acción directa para la justicia social en una Latinoamérica tensionada por las fuerzas del despojo de tierras y la pulsión de liberación de los pueblos.
La película es simultaneidad de historias y su estructura es algarabía porosa a múltiples voces; es una reconstrucción histórica sobre la comunidad del Churo, una antigua hacienda en la cual las comunidades originarias trabajaban sin pago para los gamonales. En esta reconstrucción vemos diferentes tipos de imágenes que nos hablan de la tradición de la representación cinematográfica de las comunidades andinas: imágenes de archivo grabadas por el cineasta europeo se mezclan con fragmentos del cine militante andino, en una invocación de películas pasadas que se proyectan hacia este y otros futuros, a través de la mirada-acción de Jorge Sanjinés, Federico García Hurtado y Nora de Izcue.
Estos diálogos entre imágenes de distintos materiales y épocas le dan cuerpo a formas diversas de representar al otro, y son aglutinados por el ejercicio de restitución que Mauricio Godoy realiza con la comunidad, en el cual los habitantes del Churo confrontan e interpelan las representaciones audiovisuales de sus parientes fallecidos para después encarnar sus propias historias (las pasadas y las que son potencia de futuros), en una creación colectiva en la cual diferentes narrativas históricas son destruidas, revertidas y reconstruidas a través de la puesta en escena de 3 cortos.
Este compendio de cortos le da el título a la película y se presenta dentro de esta mezcla de imágenes diversas como Buenos días Wiraqocha: es La Historia, recreada en quechua por una comunidad que se interpreta a sí misma y decide cómo se hace la película a la vez que decide sobre su pasado y su futuro en un ejercicio colectivo de autorrepresentación soberano, radical y bello. Es un ejercicio de insurgencia visual en el que se reclaman con el mismo peso el territorio y las imágenes propias; todo aquello que ha sido capturado, desalojado y desplazado en las trayectorias de la amalgama colonial.
Mauricio Godoy actúa como intermediario entre diferentes momentos históricos y formas de acción social cinematográfica, y la película a su vez nos cuenta sobre cómo los intermediarios pueden (podemos), tocar y transformar la historia.
El líder indígena Saturnino Huillca Quispe aparece insistentemente en varias imágenes y la película nos habla de cómo un guardia le salvó la vida cuando intentaban asesinarlo. Gracias a ese evento de desobediencia del mando medio (de uno de los intermediarios de la burocracia), un pueblo se pone de acuerdo, un líder protagoniza 4 películas y una reforma agraria cuaja en un país gobernado por gamonales. Luego, de nuevo alguien intermedia para que la historia siga; un compañero comunero esconde a Saturnino en su casa, y le salva la vida a la vez que salva su propia vida, arriesgando y ganándolo todo en una noche. En Buenos días Wiraqocha, uno de los hijos de Saturnino encarna a su padre, viste su poncho y camina sus pasos para organizar, intermediar y contar la historia.

Imagen 1. Lúcida enunciación de Saturnino Huillca Quispe, en la película Runan Caycu (somos personas), de Nora de Izcue. 1973

Imagen 2. Carlos Huillca Ccoaquira, caminando los pasos (palabras) urgentes de su padre.
Pero ninguna historia está terminada, solo las películas se acaban. Hay un río que transcurre continuo, en espiraladas repeticiones y hay algo que hace posible la vida a pesar de la persistencia del deseo infinito de algunos por poseerlo todo: estar del lado de los vulnerables, que somos nosotros mismos en desnuda humanidad. Con-movernos: movernos juntos. Intermediar para tocar la historia, así como se pelan papas, se tejen ponchos y se amasa el barro.

Imagen 3. Albina Huillca Kquaqira. Su padre es Saturnino Huillca Quispe.
* Irene Velasco Ramírez. Artista plástica y decoradora para cine y tv. Veo, escribo y pienso sobre cine. Trabajadora del medio audiovisual en Colombia. Maestra en Artes Visuales de la UNAM, México y estudios complementarios sobre escenografía y decoración con la ASC ( Asociación de Escenógrafos, Decoradores y Vestuaristas de Italia) en Cinecittà, Roma y en la EICTV (Escuela de Cine y TV) en San Antonio de los Baños, Cuba.



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